viernes, 15 de octubre de 2021

PERMÍTANME ESTE CONSEJITO

Sentir la presencia del que ama y comprende.

Ante un sistema de valores que va a contramano de lo que Dios pretende, no sería extraño que un creyente se sintiera frustrado a la hora de tratar de cumplir con Sus ordenanzas. Para no echarle la culpa solamente al entorno que nos rodea, nuestra propia naturaleza, en la que sigue anidando el pecado a pesar de ser creyentes, también nos llama a la desobediencia. Por eso, las luchas internas que a veces sostenemos son arduas. Sin embargo, hay alguien que nos comprende a la perfección, ya que cuando estuvo aquí en su condición humana, se vio obligado a soportar las mismas luchas que tenemos nosotros. Yeshúa (Jesús) entiende cada uno de nuestros padecimientos y a pesar de que ya no vive en la tierra como hace más de dos mil años, continúa ofreciéndonos Su auxilio ante las dificultades del día a día.

No está lejos, no es inalcanzable. Está aquí y ahora, lo tenemos a favor, no en contra; esperando compartir cada momento con nosotros, y que le permitamos ayudarnos hasta en los detalles mínimos. Si no lo sentimos así no es porque Él no existe o no nos ama, sino porque nuestra falta de fe es la quizás nos está impidiendo ser conscientes de Su presencia. Frente a una dificultad como esta, también existe una solución, y la trae el mismo Dios. Porque así como Él cumple con tantas peticiones si nuestra voluntad está alineada a la suya, si lo que le pedimos es que aumente nuestra fe, desde luego que también esto es lo que hará. 

Un sustento bíblico:

Entonces el padre del muchacho gritó: —Yo creo. ¡Ayúdame a creer más! Marcos 9:24.




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