viernes, 1 de mayo de 2026

PERMÍTANME ESTA REFLEXIÓN

LA FELICIDAD

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. Isaías 40:8.

Ser feliz, seguramente, es el gran objetivo en la vida de la gente. Para llegar a serlo, muchos se apoyan en lo afectivo: tenemos momentos de felicidad cuando podemos estar con nuestros seres queridos; también, si hacemos un deporte u otra actividad que nos apasiona, o incluso alimentando nuestro interés por un club de fútbol, una banda músical, un programa de TV, etc. Pero puede suceder que algún día, perdamos el contacto con lo que nos da felicidad; claro, ninguna garantía existe de que duren toda la vida. ¿Y entonces, qué haremos, cuándo nos falten? Entretanto, nuestro Creador, está en todo momento y en todo lugar. Pase lo que pase. Él nos ama y anhela que ese amor sea recíproco. Está muy bien que las cosas pasajeras nos hagan felices. Pero Dios nos garantiza que esa felicidad sea completa. Porque es lo único y el único, que permanece para siempre.



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LA FELICIDAD La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. Isaías 40:8.

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